La cicatriz sigue ahí
Increible, pero cierto. La cicatriz sigue ahí... "en tol higo". Sí, sí y por pura coquetería. Creía que con el tiempo desaparecería, pero no.
Veréis, resulta que este verano nos fuimos marido, hijo y una servidora a pasar unos días a la supermegafashionmoder urbanización nudista de Roberto y Alberto, novios y residentes en casas separadas. Llegamos por la noche y en el jardín comunitario había una piscina que para sí la quisiera Joan Collins. Una pareja de adolescentes se bañaban desnudos a las doce de la noche, besándose bajo el agua, haciendo otras cosas que imaginamos cuando se apagaron los focos, pero... no pensé en las consecuencias hasta la mañana siguiente...
¡¿Cómo?! ¡¡¿Que hay que bajar en pelotas por obligación para bañarse?!! ¡¡¡Pero si yo peso 77 kilos y mido 1'65!!! ¿Dónde voy yo con este culo que parece sacado directamente del blandiblub de cuando éramos pequeños?
Alberto me serena, saca las sales, me jura y me perjura por su colonia de Gucci que hay vecinas más gordas que yo... Cojo aire, vale, de acuerdo, bajo, pero antes voy a mirar por la ventana de nuevo, para asegurarme.
Hay una gorda. Mola, pero... Todas tienen el pubis de diseño o no tienen pelufo, directamente. Yo lo traigo con denominación de origen Alicante-Castilla la Mancha, o sea, "something wild".
No pasa nada. Me meto en el aseo. Le robo las tijeas de la manicura a Roberto. Echo el pestillo. Me recorto con cuidado. Me aburro. Le doy más rápido. Me llevo un trozo de carne de la parte de arriba del pubis, justo donde casi empieza la lorza. Sangro a lo bestia. Llamo a mi marido...
-¿Se puede saber cómo te has hecho eso?
-Sé discreto y pide algodón y alcohol sin dar explicaciones...
¿Discreto? Valiente cotilla es Alberto como para permitirle a alguien ser discreto.
-¿Para qué quieres algodón y alcohol?
-Es que se ha cortado el coño...¡¡¡¡¿¿¿COOOOOOMO???!!!!
Mira que es resolutivo nuestro amigo, oye. En un pispas ha llamado a una amiga médica para preguntarle si me tengo que poner la antitetánica. Ya os podéis imaginar la conversación...
El consejo de la doctora es que no hace falta, que si he parido ya la llevo puesta, pero, como mujer, me anima a que la próxima vez utilice un peinecito, para no cortarme...
Vale, Alberto, dile a tu amiga que si ya me da vergüenza que tu novio se entere de que he usado sus tijeras, lo único que me faltaba es cogerle el peine para pasármelo por el toto.
Esto no cicatriza, no...





manu dijo
¡Coño!!!! Qué corte, ¿no?
19 Octubre 2006 | 07:56 AM