Aviso: muerdo y necesito mimos, todo a la vez. Veréis cómo os las componéis. A mi, lo reconozco, no me gustaría ni de coña estar en vuestro pellejo.
Me faltan cuatro días para convertirme en....

¡LA MUJER MUTANTE!
Me veo en un quirófano, con la rodilla abierta, el coño dormido y, finalmente, lo que es peor: la pierna escayolada (es peor, porque el coño, evidentemente, despierta, la epidural no es eterna).
Son cuatro semanas de pierna escayolada, con el concierto de Alaska incluido para el 28 de noviembre. Esto tiene una parte buena y una mala: la buena es que, si no llego a estar de baja, ni de coña podría haber trasnochado un martes para pegarme una juerga; la mala es ¿cómo se baila al ritmo de Fangoria con unas muletas? ¿Cómo quedará mi estilismo de Clarita, la amiga de Heidi, en silla de ruedas, en medio del concierto?
Mi niño bonito, mi tete, César, dice que me llevará al concierto a cuestas, con lo que peso; a hostias, con lo insoportable que estoy, pero que me arrastrará como sea...
Con lo que me gusta a mi que un chulazo me arrastre....
Me están entrando unas ganas de operarme...