La mujer invisible
Llegó el momento de confesarme. Si Clark Kent lo hizo, yo también. Los dos somos periodistas, él es Superman y yo, durante años: ¡LA MUJER INVISIBLE!
Los primeros síntomas los noté en un pub que se llamaba Karay, en el casco antiguo de Alicante. Tenía 20 años, los dinosaurios acababan de extinguirse, yo era monísima y supermoderna: pelos de punta con laca Nelly, sombra morada, falda pantalón anchísima al más puro estilo Bosé, broche de strass en el cuello...
No es que fuera un mito sexual, pero, hasta entonces, os prometo que, cuando entraba en un pub, al menos me miraban tres o cuatro...Bueno, o dos...
Pues bien, una fría noche de invierno, puse mi pie en el Karay de la mano de mi hermano y... ¡Me volví transparente! Pero, más invisible que el papel film del Lidel, os lo juro por Jesucristo Superstar.
Es que, lo mismo habría dao que me sacase una teta o que mostrara las pistoleras en todo su esplendor: IN-Vi-Si-BLE.
Fue una sensación muy extraña: por primera vez todos esos hombres, tan guapos, tan elegantes, tan divertidos y... ¿ninguno para mi?

Pronto descubrí las grandísimas ventajas de la transparencia y a los pocos días supe que algunos de los efebos habituales del Karay todavía no tenían muy definidas sus preferencias. Con lo cual, queridos, dejé de aguantar a las envidiosas de mis amigas, paseé por Alicante con los chicos más guapos de todo el mediterráneo y... de vez en cuando, conseguí mordisquear a algún despistado... (Por ejemplo, mirad a la derecha)
¿Os gustaría conocer el capítulo más embarazoso de esta heroína de tres al cuarto?
En próximas entregas.. . Un peligroso triángulo: el de Elche, el bailarín de sevillanas y una servidora.

Nina dijo
La laca Nelly!!! Que bueno!! Que pegajosa!! Y seguirá existiendo??
Con las colonias Farallas, las Brumell, las Alada...
1 Diciembre 2006 | 02:55 PM