Es que... no puedo doblar la puta rodilla y, si lo intento, el dolor es horrible. Diréis: pues da igual, nena, tienes otra. Vale, probad algo tan simple como entrar a la ducha sin doblar una rodilla: se caga la perra.

Este es el úlitmo post sobre mi estado de salud. Paso de estar todo el día en plan abuela quejándome, pero habéis sido tan amables preguntándome por la pierna...