Ya no es que no nos guste el porno, no... Es que el temita es muy fuerte
A ver: ¿Veis al tipo este de la foto que es como un cantante de Camela pero en peor? ¿Os estáis fijando en esa camisa, que es como si la hubiera elegido el tipo de "El coche fantástico" en un día malo? ¿Os habéis apercibido de esos dos sellos tan grandes como los de plástico de los Reyes Magos? ¿Y ese bigotillo, esa cara de pan tostao, esas entradas? ¿Alguien ha podido dejar de mirar ese "pecho palomo" con los pelos en hilera bajando derechicos pal ombligo? 
Pues bien, este pavo del retrato es un tal Ron Jeremy, estrella del porno durante 30 años.
¿Y LUEGO ALGUIEN TIENE LA DESFACHATEZ DE PREGUNTAR POR QUÉ A LAS TÍAS NO NOS GUSTA EL PORNO?
Ala, venga, va, un poco de seriedad. Ya me gustaría a mi veros disfrutando con una peli en la que saliera una tía medio calva, con pinta de jinchi, con una bata de maruja, hilerilla de pelo en el vientre y cara de torta.
Y ahora habrá algún espabilado que dirá: "Nena, es que Ron Jeremy tiene una polla como el Apolo XIV, como la torre de Barcelona, como tu mismísima pierna. ¿YYYYYYYYYYYYYYY?
¿Alguien cree que una polla, no grande, no, descomunal, es agradable asi, en lineas generales? Pues no, señores, no, eso duele, que no somos infinitas. En general son los tíos los que ven esas desmesuraciones y piensan qué poderosos se sentirían con semejante bazooka entre las piernas. Yo, personalmente, me encuentro algo así de sopetón y lo primero que me sale decir es "ale, un placer conocerte, ¿eh? Ya nos vemos en un club de lectura o algo semejante... ¿Puedo hacerle una foto? Es que, si no, no me va a creer nadie".
Además del tema del gigantismo, está el de la pura y dura incomodidad. O sea, pongamos la típica escena de peli porno en la que tres tíos están ocupando todos los agujeros de una mujer mientras ella utiliza sus dos manos para divertir a otros dos más, así, pa no perder la tarde. ¿Alguien espera que nosotras pensemos, "joder, qué suerte, oye, cómo me molaría estar ahí en medio, como si fuera un lomo embuchao". Pues no, lo primero que nos viene a la cabeza es "coño, qué incómodo, pobre, le debe doler un montón la espalda, por no hablar del codo, que lo tiene retorcido, a ver si acaban..."
Eso, suponiendo que no decidan, al final, regarle entre todos esa bonita semilla masculina por el pecho o por la cara, así, en el colmo de la lujuria. Eso ya, vamos, es que, en nombre de la chica, te brotan las lágrimas de agradecimiento, te dan ganas de abrazar a los actores y decirles "gracias por no tirarlo al suelo, qué considerados sois, así no tiene que pasar la fregona cuando termine la toma".

Y luego... ¿Os imagináis cómo os molaría a casi todos los tíos heterosexuales que os incluyeran cada dos por tres una escenita de dos tíos comiéndose sus respectivos falos?
No sabéis lo excitante que resulta ver a esas tías rubias de bote, peinadas de laca nelly, frotando y frotando a sus amiguitas con esos dedos de uñas larguísimas pintadas de fuxia rabioso, que una piensa "osti, como se le escape la garra, la desgracia".
Si a todo esto, le añadimos los calcetines y los relojes que casi ningún tíio se quita, entederéis por qué muchas preferimos las películas porno gay. Al menos los hombres suelen estar bastante buenos y ya sería raro que aparecieran las rubias enlacadas.
La foto la he sacado del blog de Tony, que cada día está más sembrao, podéis enlazarlo en mi lista de amigos, donde pone "escritos y polladas varias".




sinhero dijo
je,je tienes razón, es normal que no nos guste el porno, yo creo que nunca he visto una peli en la que salga un tio que esté en condiciones. Y lo de las rubias manoseandose es que...vamos que ni comento. Ya lo has dicho tó.
Saludos.
22 Enero 2007 | 09:59 PM