La lucha contra las elementas
ELEMENTA: sujeta generalmente tintada, ceñida, pintada y con menos años de los que parece, en constante celo. Suelen refugiarse en los recovecos más oscuros, como las salas de las fotocopiadoras, los descansillos de los aseos de los restaurantes, las colas de los supermercados o los ascensores, hábitat natural de estas grandes depredadoras. Generalmente comen maridos (de otras) o compañeros cohabitantes (de otras), que es lo mismo.
Una Elementa jamás reconocerá que la oficial tiene el pelaje tan brillante o mejor que el suyo, de hecho este curioso ser piensa que el mero hecho de no estar anillada le aporta un fulgor adicional e irresistible.
Aunque algunos investigadores las han ligado, erroneamente, a la especie de la Mantis Religiosa, la Elementa no suele devorar la cabeza del macho con el que copula a no ser que éste se resista a hacer gala de un curioso rectángulo de plástico que suele llevar adosado al lomo y/o a sus cuartos traseros. Muy al contrario, suele ser él el que le come la cabeza con sus problemas, aunque a la Elementa, ni fu ni fa, porque a los cinco minutos está comprobado que sus neuronas desconectan.
Este animal no suele tener piedad alguna de la prole. Cuando sale de caza, poco le importa que su presa tenga hijos o que la hembra a la que desplaza se quede sola, a merced de todo tipo de aves carroñeras.
A pesar de todas estas habilidades, la Elementa suele estar al final de la cadena alimenticia. Simple y llanamente por su falta de entendimiento o, como se suele decir, estupidez. Esta especie casi siempre cae en la trampa de olvidar quién es, de dónde viene y a quién pertenece, buscando, incluso, formar su propia prole con el macho al que creía haber cazado. Una vez anillada, embarazada y con el nido lleno de pequeños elementitos, aparece una nueva Elementa, desplazándola para siempre y dejándola tan sola como a la hembra inicial, pero con el fastidioso incoveniente de que la famosa tarjeta rectangular de plástico ya fue vaciada por la primera.
L
o más increíble de esta especie, que está en franca reproducción, es que, cuando la abandonan... ¡se sorprende!. Ese es un aspecto que científicos de todo el mundo están estudiando, pero para el que todavía no se ha encontrado una explicación que no ofenda al cerebro humano.
Una Elementa famosa en la ficción es Scarlett Johanson en Match Point, absolutamente sublime, totalmente morbosa. Si alguien no la vio, ya está tardando.
Nota: la primera foto de este post ha llegado casualmente hasta aquí, cualquier relación con el tema es pura coincidencia.










calalola dijo
pues mira la peli no la he visto, me la apunto..., y lo del documental de National Geographics... de lo más educativo...
Por cierto, yo no he sido la que te ha enviado la foto superior, es más no se a qué santo tiene que estar esta mujer ahí... esta coctelera lo mezcla todo... jajaja
Eres genial
13 Marzo 2007 | 07:52 PM