Tengo un don. Nunca creí que existieran las habilidades extrasensoriales, pero, queridos todos, la naturaleza, la experiencia y mi propia zorrez me han dotado de una habilidad infalible: el mariquitómetro.
Si cada episodio de "Entre Fantasmas", la serie que protagoniza Jennifer Love Hewitt, empieza así:

"Me llamo Melinda Gordon. Acabo de casarme y me he mudado a un pequeño pueblo. He abierto una tienda de antigüedades.
Seguramente soy parecida a ti. Salvo en que cuando era niña supe que
podía hablar con los muertos. Mi abuela los llamaba espíritus en
tránsito. No han avanzado porque tienen asuntos pendientes con los
vivos y recurren a mí en busca de ayuda. Para contar mi historia debo
contar la de ellos".


Mi propia serie, "Entre maricas", podría empezar así:

"Me llamo .... .... Acabo de casarme y me he mudado a una gran ciudad. Escribo guiones de televisión. Además, como todas las marujas, voy al supermercado, hago la cena, cuido de mi hijo y me acuesto con mi marido. Seguramente soy parecida a ti. Salvo en que, cuando era una niña, supe que podía descubrir quién era gay. Mi abuela, en sus tiempos, como todas, los llamaba maricones. Algunos no han salido del armario porque tienen asuntos pendientes con "los vivos" y recurren a mi en busca de ayuda. Para contar mi historia, debo contar la de ellos".


Es un buen principio para una serie, debería pensármelo. El caso es que os juro que es posible que se me escape alguno (de hecho tengo dos manchas en mi expediente) pero, cuando mi mariquitómetro se dispara, nunca se equivoca. Os digo que, si la CIA supiera de este don, me pagarían una millonada. Soy un arma de destrucción masiva... de armarios.