Viejas reinas, tatuajes y copertone
Bien sabéis todos -y si no yo os lo cuento- que los cuerpos ancianos más gloriosos suelen tostarse en las zonas gays de las playas nudistas. Servidora ha visto auténticos desafíos a la ley de la gravedad, prodigiosos pulsos con el tiempo que hasta la mismísima Cher envidiaría.
Perfectamente peinados, con toallas que huelen a suavizante a tres metros de distancia, llevan unos neceseres que ríete tú del bolsón de Mary Poppins. Si les pides una tirita, tienen. Si necesitas un peine, te lo prestan. Si te hace falta una crema, aprovecha porque todas las que llevan valen un huevo y parte del otro.
Total, que estás tú, a tus 38, con toda tu lorza y toda tu pistolera, tratando de mantener la dignidad y se levantan ellos a sus 65 perfectamente morenos, escrupulosamente depilados, sin vello en las orejas, ni en la nariz como suele asomarle a tu padre. Vamos, impecables y te da por pensar que a tu edad serían tan divinos como los jóvenes que escudriñan desde sus gafas de marca.
Entre todos estos señores, algunos llevan un "vestido" que, si de jóvenes fue signo de rebeldía, hoy suele ser la memoria de su decadencia: qué difícil es superar los 60 y llevar el cuerpo cubierto de tatuajes, aunque no sean de sirenas, ni del mismísimo cristo crucificado bajo el "amor de madre".
Estaba pensando en esto cuando he leído que Beckham se ha escrito una nueva sandez en el cuerpo:
"dejad que odien mientras teman"
.
Cierto que este tío, con semejante superficie carnal, podría tatuarse "pierda peso ahora, pregúnteme cómo" y lo seguiríamos viendo sexi sin odiarlo. Ahora, imaginadlo con todo ese cuerpo cubierto de tatuajes dentro de 30 años... Entonces, es posible que los que lo odien ya no lo teman.
Aquí la noticia en El País














Mary Kongrelos dijo
Querida tocaya, en el tema de los tatoos hay material para dar y vender. Por la parte que me toca, estoy en contra sencillamente porque pienso en las consecuencias de esa moda arrasadora entre la peña joven, que se tatúan hasta las nalgas con tattoos engorrosos y que llaman tribales... no te fastidia!
A los 20 años está fetén los tattoos, los putos piercings y toda esa mierda tribal pa fardar con la peña, pero a los 50 y 60 qué? Pasearte con los colgajos de carne tatuada y agujereada por la playa, es exponerse a la mofa general de las generaciones venideras. Menudo ridículo...
Oig... me ha salío la vena conservadora oyes.
10 Abril 2007 | 10:59 PM