Muerte

Muerte, la hermana mayor de Sandman, de Neil Gaiman
Ya lo he advertido en público. Ahora lo dejo escrito, para que quede constancia: os prometo que, ahora o dentro de sesenta años, aquí o en el mismísimo Vaticano, siendo la que soy o la mujer más rica del mundo... Me da igual, os advierto que, como a alguien se le ocurra darme un entierro religioso, me aparezco. Así, del tirón, me aparezco y os doy un susto que te cagas.
La idea no es mía, la patente la tiene mi abuelita, que era tan sardónica como lo fue su madre y más que una servidora. La madre de mi madre decía "como alguna me llevéis luto, os saldré por la noche y os daré el susto de vuestra vida". No le llevó luto-luto ni dios, por si acaso.
El caso es que ayer estuve en un entierro religioso y me dio por fijarme en las cosas más peregrinas, básicamente porque el culto me la trae al pairo y, como no participo de la gimnasia (de rodillas, de pie, sentado, ahora me santiguo, ahora me golpeo en el pecho) pues me tengo que buscar la vida para no aburrirme.
¿Os habéis dado cuenta de que en los entierros religiosos el muerto tiene cero protagonismo? Es que es muy fuerte, el cura dice "acuérdate señor de tu hermano Felipe", lo mismo que podría decir "Antonio", "Fernando" o "Mari Carmen". O sea, el sacerdote tiene el texto ya organizadito con un espacio en blanco y va rellenando con el muerto de turno. Ahí están todos tus familiares, todos tus amigos para despedirte, algunos, incluso, llorando por lo mucho que te van a echar de menos, pero el féretro está de atrezzo, porque lo importante es lo buenísimo que es Dios y lo de putísima madre que te lo vas a pasar allá arriba suponiendo que no hayas sido de la piel de barrabás...
A ver, no digo yo que escriban tu biografía en un libro con cantos de oro como la mismísima biblia, pero ya se lo podían currar un poquito, que, yo, cuando tengo que entrevistar a Carmen Sevilla me repaso su vida y, si luego viene uno de Gran Hermano, pues le echo un vistazo a sus miserias. Y eso que se trata de una entrevista más... Imaginad si fuera su última exclusiva...
La desfachatez de algunos sacerdotes, en ocasiones, llega a límites insospechados. En el entierro de mi abuela, que se murió con más de 90 años, después de haber trabajado toda la vida como una mula y de no faltar ni un sólo domingo a la iglesia; el cura no se molestó en decir su nombre ni una sola vez, pero al finalizar la ceremonia no olvidó aprovechar unos minutillos para la publicidad recordándonos a todos que las mesas petitorias de Cáritas se instalarían dos horas después, en el paseo del pueblo.
No hay tiempo en las ceremonias religiosas para hablar del muerto, de quién fue, de qué lo hizo tan, tan especial, de porqué lo vamos a echar de menos. Sin embargo sí que sobran tres minutos para apurar el caliz, para pasarle el paño, para sacarle brillo, para doblar el trapo, para dejarlo con tranquiliad sobre el copón y volver a guardarlo... Algo tan sorprendente como si se interrumpiera una representación de Cyrano para limpiar los sables con tranquilidad después de un duelo.
Esta, la de la izquierda, es una foto de Terenci Moix, con un año y un perro muy Tim Burton. Me impresionó mucho lo que lei sobre su entierro. Me gustó. Me hizo entender cuanto lo querían sus amigos, hasta qué punto era especial. No hubo Dios que consolara a nadie, ni promesas de trascendencia. Cuando Terenci se murió, sus amigos se reunieron y hablaron de él, rieron entre lágrimas recordándolo y escogieron una canción especial, la música que él quería para su despedida. ¿Sabéis cuál fue? Eligieron el tema central de Peter Pan y todos imaginaron a ese niño con cuerpo de hombre volando hacia el País de Nunca Jamás...
"Aquella estrella de allá hoy brillará por ti
tus sueños se realizarán, siempre ocurre así.
Aquella estrella de allá tiene una extraña luz,
quizás nunca jamás se irá si es que la sigues tú.
Brilla estrella, brilla más
y sabré dónde estás.
Hacia un mágico país tú me guías por el cielo.
Y cuando vas a dormir y el día ya se va
la estrella te iluminará y siempre brillará".
¿Sabéis? Esta es justo la canción que yo le cantaba a mi bebé incluso antes de nacer, vaya paradoja...














sonia dijo
Pues ya sabiendolo lo hacemos lo más religioso que se pueda, para que te aparezcas y sigas posteando. ¡¡Amos que!! con los buenos ratos que nos haces pasar.
7 Mayo 2007 | 07:11 PM