Eres mi feto
Guapa, con todo en su sitio, tiene alrededor de 40 años y la piel negra. Se sienta en una de las sillas del recibidor de la clínica, relamiéndose. Un minuto después llega su amiga, la psicóloga, corriendo, preocupada por si se ha perdido el espectáculo. Esta debe rondar los 35, se derrumba en la silla de la izquierda, tiene cara de no haber follado en años. Hay una tercera sentada a la derecha desde el principio. Pelirroja, 38 años, con cara de viciosa, no entiende lo que está pasando, pregunta. La negra le contesta "espera, faltan tres, dos, un segundo... ya".
La puerta de cristal se abre: aparece un pie desnudo, asoma un muslo, una tabla de surf, un brazo ancho que la sostiene, un torso sin un sólo pelo, una cabeza cubierta de ellos: rubios, largos, para más señas. El chico no debe de tener más de 20 años, pero sabe que es su momento y lo aprovecha. Mira a las tres mujeres, sobre todo a la de en medio, saca la lengua un poco, sólo un poco, se moja los labios y sonríe.
¿Cuántas mujeres de más de 30 se habrá comido ese crío? ¿Qué cosas sabrá hacer que nunca han imaginado nuestros maridos? ¿Podría "repetir" una y otra vez, durante toda una noche? ¿Cómo es posible que yo le guste a mis 35, 38, 40 años?
Estas preguntas y muchas imágenes prohibidas, casi ilegales, se pasan por la cabeza de las tres mujeres en poco más de 30 segundos, el tiempo exacto que él tarda en atravesar el descansillo para irse a la playa durante su hora del almuerzo.
Trabaja de recepcionista y sus sonrisas, a la hora de fichar siempre son promesas.
No queda nadie en la clínica. Al menos eso parece, pero... no. Ella, la misma mujer que ese semiadolescente se come todos los días con la vista, todavía está recogiendo sus papeles. El chico entra, pregunta si quiere algo para comer... para comer.... y se acerca. Huele a hembra y a Nenuco, qué extraña combinación...
Se acabó la cortesía, él no está dispuesto a esperar, sólo tiene 20 años, los chicos de esa edad no tienen paciencia, probablemente por eso el olor a colonia se impone sobre el de sexo y ella dice "no".
Exactamente dice: "no, no sucederá nunca, eres mi feto". (*)
¡¡¡¿Mi feto?!!!
Al principio no entendí, luego me di cuenta de lo que ella quería decir. Pensó en que él podría haber estado dentro de su cuerpo mucho antes, pero no como todos estáis imaginando. Él, ese chico que se moja los labios, que se quita su bata de recepcionista para calzarse un bañador y mostrar esos músculos y... para qué engañarnos, ese paquetón; él podría haber crecido en su vientre, ser su feto, su hijo, el hijo de otra de su edad que se quede igual de boba mirando a los chicos de 20 años.
Estuve pensando: ¿hasta qué edad un chaval podría ser mi feto?
Hice las cuentas: tengo 38, la regla me vino a los 11, la operación es sencilla.
Una mujer sale en un tren en 1968 y once años después tiene que parar para comprar un paquete de tampones por primera vez, si le hubiera dado por reproducirse desde el primer momento: ¿qué edad tendría su hijo mayor?
38-11=27
Vamos a ver.... ¡27! ¡27 años!
¿¿¿Yo podría ser madre de un tío de 27 años???
Vamos, no me jodas. ¿Se supone que sólo debería pensar en tener sexo con tipos de 28 años en adelante?
¡¿Y qué culpa tengo yo de que me viniera la regla tan pronto?!
(*)Recreación literaria de una secuencia del capítulo 23, temporada 3 de "Anatomía de Grey"















ottoottotre dijo
JAJAJAJA Muy gande este post. Bueno hija, que los que tenemos 29 también estamos de buen ver ehhh. Menos musculados que uno de 20 pero con 9 años más de experiencia. Y eso, debería contar.
Un beso y me he reído mucho con el post, muchisimo.
10 Mayo 2007 | 10:14 AM