(Viene del capítulo anterior) ...No me dio tiempo a decir mucho más, básicamente porque es difícil vocalizar con una lengua en la boca.
Cuando ya notaba que él tenía algo más que un móvil en el bolsillo, recordé que llevaba medias de calcetín. Pensé, "ya ves, voy a parecer una mezcla entre Morticia Adams y Lina Morgan, qué horror" y busqué una manera de concentrarme en la imagen que me devolvía ese espejo gigante del camerino.
Lo conseguí, su culo es demasiado bonito como para detenerse a mirar unos ejecutivos y cuando parecía que iba a ocurrir porque mis medias linamorguiles, al fin, estaban en el suelo, junto a mis bragas.....
Llamó Diente Puro a la puerta, llamó... Una vez, dos veces, tres veces, la aporréo.

TAAAAAAAAAAAAAAAATAAAAAAAAAAA, ¿ESTÁS AHÍIIIIIIII?


-Sí, hijo sí... Pasa...
-¿Qué hacías, Tata? ¿Por qué no abrías?
-¿Por qué? Sal, querido, sal...
Y en ese momento mi marido salió del baño, arreglándose la camisa.

Debería vestirme algún otro día de Morticia, pero antes, ataré a Dientepuro, aunque... mejor pensado, no, que le gusta.