Estoy harta de que el italiano tenga razón, pero me temo que, una vez más, ha acertado.
El otro día me dijo: "Desde que sabes que algunos de tus conocidos leen tu blog, te estás autocensurando".
Al día siguiente escribí un post sobre mi sexo rasurado, al otro publiqué una foto de Beckahm absolutamente follable.
La gran sorpresa fue que ¡muchos de vosotros os sorprendisteis! Eso sí que no me lo esperaba. Resulta que esta gayhetera, que ha contado en este blog desde que no le funcionan las bolas chinas, hasta que chatea con gays jovencitos y cariñosos por la red, ha perdido su fama de procaz y voluptuosa treintañera en menos tiempo del que debe emplear Jesulín en un polvo.
Entonces... ¿Qué hacemos?
La elección está clara... Aunque nunca fui consciente de que estaba levantando el pie del acelerador, volveré a desatar la lengua. No quiero ver otra vez ningún comentario que diga "Uy, la verdad es que no esperaba encontrar algo así en tu blog".
Hagamos que lo inesperado sea aquí lo normal y, si me leen los que me conocen, que... me conozcan un poco más.

Esto último lo lei y lo disfrute en http://noemi.guzikglantz.com