La "m" que sobra
Si hay algo que me pone de él es que le gusta tanto el juego como a mi. Si hay algo que me hará mirarle siempre con mi sonrisa más pícara será que siempre tiene ese brillo en la comisura de la boca, esa pequeña mueca en el borde del ojo; ese destello de ironía tan retador. Ahora, lo mejor es esa imagen tan inocente y ese gusto por provocar, por escandalizar, por tentar como quien no quiere la cosa.
Esta mañana llevo una camiseta roja con la que, a veces, no me miran precisamente a la cara. Estaba tranquila, ajustándome los cascos para volver de la
publicidad, cuando sus manos se han deslizado cuello abajo, buscando el surco
de mis tetas y ahí se han quedado un rato, sorprendidas de tanta
suavidad.
Él me tocaba con la misma curiosidad que un hombre que siempre fue desnudo palparía un terciopelo muy raro, yo me dejaba acariciar con la ternura y la tranquilidad que sólo se le otorga a los hijos o a los hermanos. Cero morbo, cero excitación, mucha complicidad. Hay quien no lo entiende. Eso me gusta.
Estábamos así, cuando, de repente, hemos descubierto la mirada totalmente alucinada de uno de los técnicos de sonido... A ver, a ver... ¿Que el presentador le toca las tetas a la guionista en público y aquí no pasa nada? Cómo disfruta él provocando esa sorpresa, cómo me río yo sin sonreir ni un poco al ver la situación... ¿Cómo sabe él que yo me río? Supongo que ahí está el secreto de la Coca Cola.
Ese hombre inaprensible, ese tío que se esconde tras su risa, ese chico que, a veces, parece que se dejó los sentimientos olvidados en algún cajón de su casa, se muestra soberbio en los matices porque, cuando aparece en versión completa, busca el exceso para maquillar sus debilidades.
Sin embargo, delante de un teclado, se queda literalmente en pelotas: a veces con la polla en la mano, otras con el corazón en un puño, las más con la risa colgada del brazo. Y es ahí donde yo reconozco a mi Maxi, sin "m", al que hacía mucho tiempo que no veía. Quise tanto a ese chico que tenía 19 años, al del blog, que no puedo permitirme perderlo de nuevo. Espero que se vuelva a abrir aquella Flor de la Canalla.
No es tan fácil separar
tu noche y mi amanecer
y sigo soñando
que si vas a aterrizar
me avises para saber
el cómo y el cuándo








MarivipSuperstar dijo
Y ahora que quieres que te digamos? ¿¡Olé tus ovarios!?... Pues te lo digo.
¡¡OLE TUS OVARIOS!!
Con amigos así, no se que miedo tiene a quedarse en bolas delante de un teclado, teclado y papel, que por otro lado, solo el controla.
¡Los Canallas al poder! y los demás... que miren
19 Octubre 2007 | 02:37 PM