Las sillas del cine "Los Ángeles" eran de madera, de madera de la mala. No tenían ni cojines, ni terciopelo, ni casi sitio para pasar delante de los demás cuando ya había empezado la peli. Estaba al lado de casa y mi madre me dejaba ir pensando que no me podía pasar nada si estaba a doscientos pasos de sus faldas. Qué tontería, qué equivocada estaba. Aquí lo importante, sobre todas las cosas, era que estuviera al alcance de su vista y, desgraciadamente para mi, aquella tarde de agosto no pudo ver cómo me arrancaron la inocencia frente a una pantalla de dinosaurios de la Troma.
Yo me hice zorra con el tiempo, quiero decir que este emputecimiento que preside mis pensamientos las 18 horas al día en que estoy despierta se me manifestó a partir de los 20. Antes era bastante pava, para qué nos vamos a engañar.
Aquella tarde de calor, de olor a sobaco y a pies tenía 13 años. Era sábado y me senté en el cine clavándome las astillitas en la parte de atrás de las rodillas, en las corvas, que diría mi padre a lo castellano-manchego. Llevaba aquella maldita camiseta que hizo pasar tan buenos ratos a mis hermanos. Sí, una que ponía "Mc Trevor" en el pecho izquierdo a modo de marca y que ellos, en el colmo de la imaginación, utilizaron para bautizar a esas tetas mías que acababan de brotar como las "mactrevoras". Como veréis por la firma de la ropa y la altura de las bromas pasé mi adolescencia en la meca del glamour.
Yo, por entonces, reconozco que sentía cierta aprensión por mi cuerpo. Encontraba que no me pertenecía, que había decidido cambiar sin pedirle permiso a mi cabeza. Aún me recuerdo feliz, con pelos ya en el sobaco, volviendo de la feria con una muñeca que empujaba un carricoche. El caso es que... Ahí estaba yo, con esas curvas que me venían grandes, sentada, tratando de escuchar la película entre los gritos, los eructos, las gracias de los macarras del barrio. Era una sesión doble. Después hacían una película de chicas, de las de amor, de esas que nos hacían soñar con llegar a reinar en nuestra propia vida.
Yo había visto muchos besos ya en el cine. Algunos incluso bastante heavys, cuando mis padres hacían la vista gorda si aparecían los dos rombos.
Me había imaginado cómo sería el primer beso de amor, quién sería él, qué diría yo después de que me rozara los labios, pero entonces aún era demasiado pronto. Aún sentía miedo, vértigo y vergüenza cuando veía a algunas de mis amigas en las filas del fondo, dejándose tocar por los chicos mayores. Así que yo estaba allí, parapetada en mi infancia, siguiendo el ir y venir de los tyrannosaurus rex. Entonces, por sorpresa, de la oscuridad, salió un monstruo mucho mayor. Noté una mano agarrándome del pelo, por la nuca; otra girándome la cabeza a lo bestia y un aliento imposible que se abría camino hasta mis labios... no, mis labios, no; mi boca... no, tampoco mi boca...se metió, mordiéndome, hasta mi lengua. Y sentí unos dientes medio carcomidos chocando con los míos y una mano más que pringosa apretandome las tetas hasta hacerme daño y una amenaza que no logré entender al oído, pero que quedó suficientemente clara. Era el macarra de los macarras, el medio yonki del barrio. Él, ese y no otro, fue el tipo que me dio el primer beso en la boca, dejándome un regusto de mil demonios y un dolor terrible en el pecho.
Ya no supe qué pasó con aquella familia prehistórica que llevaba toda la película huyendo de los dinosaurios. Todo se volvió borroso. Nadie se enteró de nada en la oscuridad de la sala. Tuve suerte, no hubo ni una sola pausa entre una película y otra. Cuando enciendieron las luces al final de Xanadú, mis amigas vinieron a por mi triunfantes, oliendo a tío, con las mejillas encendidas y el pelo revuelto. Me encontraron llorando, inconsolable. Y así estuve hasta que llegué a casa. Por el camino se rieron diciendo que era una niña boba, una romántica.
Ya no...
Ya no lo fui durante mucho tiempo.
El primer beso después de ese sólo me pareció húmedo y amargo.
Nunca volví a pisar aquel cine.
Jamás me puse de nuevo esa camiseta.
Y, durante mucho tiempo, fui más perversa que dulce con los que trataron de acercarse. Aún recuerdo cómo obligué a uno de mis primeros novios a contarme el cuento de Caperucita mientras lo masturbaba en un rincón oscuro de un parque.
Creo que ahora revivo eso porque me viene a la memoria su cara de sufrimiento, porque me hizo sentir sola y vacía -también fuerte- verlo suplicando. Me gustó vengarme en otro tío, comerme al lobo, aunque fuera una digestión pesada. Pero esa, como decía Michael Ende en mis cuentos de niña, es otra historia y se contará en otra ocasión...
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Muy interesante... si aquellos cines hablaran... yo siempre quise hacer una lista con aquello bodrios que iba a ver al cine, nunca lo hice y hoy se me han olvidado esos titulos horribles pero tan necesarios...
saludos
Hola si quieres podemos intercambiar enlaces, te dejo mi email: victorct@ymail.com
Un saludo
muy bueno compañera, sobre todo lo de la paja y caperucita.
Muacs, que grande eres. ¡¡guapa!!
:*****
Miro la lista de las películas y la número seis dice: "Persecución incapable", luego leo lo del macarra y tus trece años, justo cuando al volver de la mili encontré una hermosura de mujer donde dejé una niña, y se me remueve el alma, y un regüeldo de aprensión me sube por la boca, y lo de incapable me parece de lo menos apropiado, y te veo con aquellos pantalones verdes y esa blusa de lunares esperando en el aeropuerto y tan guapa, que casi me duele no haberle partido la boca, entonces ya eras una preciosidad, te vieras como te vieras, y al cesar lo que es del cesar, jamás le puse un pero a tus tetas. Apitos
Uffff Mari... me encantó tu historia, pero aun así no se que decir, me quede atontao (mas de lo que soy) no sé Mari no sé... Creo que hasta me duele.
Así es mari... En aquella época las niñas, porque por mucha curva y pelos en el sobaco que tuviéramos, eramos niñas, aun padecíamos ese tipo de bocados furtivos por parte de los chicos con la misma impotencia que tu relatas. Lo mio fue jugando a las tinieblas, o escondite con la luz apagada, en una habitación a oscuras , tras una puerta... ¡puagggg! Todavía me produce arcadas recordar aquel momento que puedo recordar todavía hoy fotograma a fotograma, como si de una película de terror se tratara. Yo tenía 12 años, y el tema fue exactamente igual, ¡A traición! y encima... No era el chico por el que yo suspiraba, sino un amigo suyo.
Hoy, me pongo en el lugar de mi hija, 12 añitos muy bien alimentados y bien puestos, y me la imagino con su carácter... El guantazo que recibiría el que osara entrarle así, a traición, sería tal, que en este caso, sería él quien quedaría marcado para los restos, como si lo viera. Son otros tiempos, y hoy, ¡Podemos elegir ! con quien, cuando y como
Por cierto, ¿Y esa lista? Cuenta un poco más a cerca de ella. Me muero de curiosidad.
Divina a lo Terenci!!! love u.
Marivi... La encontré poniendo "el cine de mi barrio", parece de un tipo que proyectaba e iba anotando los filmes
Ayyy..
Mari.......
Pufff!
Yo también fui súper pava.....y me lleve algo parecido a lo que cuentas.
Te entiendo perfectamente...
Y esa rabia “me salió parecida a la que hablas”.
Aunque no solo cuando rompieron mi inocencia....si no a lo largo del tiempo que solo topaba con “hombres vacíos”.
En fin....
Que tu relato me parece muy familiar...
Un beso corazón!
Marta
Me pasa como a fabio, es un texto precioso de leer y que a mi también me deja un poso de tristeza y amargura. Imagino que por tener mas o menos la misma edad me resulta facilísimo transportarme a aquella época, y puedo percibir los mismos olores, la misma "inocencia", hasta incluso la música me acompaña (cuando suena mi móvil es xanadu lo que se escucha ).
Es esa también época de primeras veces, unas traumáticas, otras alegres..., afortunadamente la mayoría de las primeras han sido borradas como muy bien dices en el tag por momentos presentes que las han fulminado. Yo sin embargo son las que mas recuerdo, las que han seguido ahí.
Leyéndote se me viene a la cabeza, y la verdad no se muy bien porqué, una peli de aquellos años, "staying alive", malísima, cuyo cartel con john travolta en taparrabos y una cinta en la cabeza que le sujetaba la melena me hacía despertar mis instintos mas básicos ( es decir, me ponia chachonda como una perra). Eran todavía los tiempos en que las pelis estaban autorizas para mayores de determinada edad, y yo había decidido que tenía que ver ese cuerpo escultural en el cine, que debía intentarlo a ver si tenía suerte y el taquillero me dejaba entrar además de no descubrir en mis ojos mi deseo por ese cuerpo, tuve suerte. Fue mi primera peli movido por un deseo carnal, no cinematográfico, curiosamente no he podido volver a verla.
"obligué a uno de mis primeros novios a contarme el cuento de Caperucita mientras lo masturbaba en un rincón oscuro de un parque.".
Como me gusta leerte así, ya te lo dije: "la poesía no es de quien la escribe sino de quien la necesita"
Independientemente que muchos entiendan este texto como melancólico y agrio mas que dulce, a mi me parece esclarecedor y triunfal, somos aquello que hemos superado, y nena que triunfo de superación.
Mi adorado Terenci dijo una vez:
"El sexo es básico en la vida de las personas, tanto cuando se produce como cuando se reprime"
Asi que mejor sigamos produciendo.
Besos Cucinotta mía.
Hola Mary-Gayhe:))
(Pero qué bien escribes, puñetera...!!! Aunque eso seguro que ya te lo he dicho antes más de una vez...)
Es curioso: yo no tengo recuerdos de ese tipo... por lo que imagino que no tuve experiencias así. Me refiero a eso de sentirse "niña" pero que otro te vea como "mujer" y decida coger por las bravas lo que cree que estás deseando que coja...
Sí tengo amigas y conocidas de ésas de "confidencias aunque apenas nos conozcamos" que me han contado que su primer beso (hasta sus primeras veces de otras cosas) fueron de ese estilo. En cambio yo..., a ver si me explico. Que igual es porque ya con 12 años me veía "mayor" (debe ser que asimilé lo de "hale, ya eres mujer" en toda su magnitud. Y como tan magno acontecimiento fue a los once, pues...).
Y sé que a los 12 ya me seguían señores que podrían ser mis abuelos, y que mis padres, de pronto, mandaban a mis hermanos pequeños a acompañarme a cosas que hacía antes sola desde los 8. E igual sí sabía y entendía qué me insinuaban algunos al cruzarse conmigo en el mercado...
No sé. Pero la verdad es que me has hecho ponerme a reflexionar al respecto...
El primer, segundo y quizá hasta décimo beso, fijo, fue jugando. A esos juegos no sé si tan "inocentes" como creen (ó creían) los adultos que se juegan a los 10, 11 años (porque debió ser por entonces). Eso de "verdad-atrevimiento-beso", ó similar... Mi grupito de amigas de barrio/ciudad dormitorio del sur de la CAM era variopinto... pero lo recuerdo poco inocente... Bueno, de hecho a la que teníamos por más "pava" la ví el otro día por la calle... con sus hijos pequeños que son dos adolescentes talluditos. El mayor lo tuvo antes de los 20..., pava, ya...
Y recuerdo el "Súper-Vale" en los recreos, donde en los consultorios daban todo lujo de instrucciones para según qué. Y recuerdo cómo una nos leyó, asqueada (ó no) una consulta sobre que "a mi novio le gusta que le chupen la..., pero a mí me da asco ¿qué puedo hacer? Porque dice que si no lo hago, me va a dejar", y la respuesta/consejo de que le untase de nata...
Así que cuando ahora oigo/leo sobre revistas para adolescentes, me pregunto si serán tan "ingenuas" (las revistas) como el "Super-Vale", los consultorios del "Pronto" ó el "Super-Pop" de los 80'...
Y la "escena" de Caperucita... ummm, qué relato de miedo se podría escribir a partir de ahí...¿no?
Un beso grande, guapa:))
vaya..., yo guardo mejor recuerdo por fortuna, aunque si conservo en mi memoria una pequeño asalto que por suerte no llegó a nada, en plena calle, y del que pude escapar de milagro..., recuerdo no poder dormir por las noches y necesitar acompañante hasta la entrada y desde la salida del colegio, hasta superarlo, me obsesioné de tal forma que todos los ojos parecían estar clavados en mí día a día, y todos los pasos de cualquier individuo desconocido parecían seguir mis mismos pasos... Superado el trance, he conseguido sustituir esas imágenes en mi cabeza por otras muchas, mucho más placenteras, pero borrar..., esos asaltos no se borran nunca, son por unos segundos, capaces de permanecer en tí, el resto de tu vida.
Curioso como mantenemos en la retina las situaciones non gratas, como señales de peligro, cómo somos capaces de pensar en la desgracia cuando alguien se retrasa en lugar de pensar que lo estará pasando divinamente y por ello se le fue "el santo al cielo..."
Sabes?, ahora cuando miro a mi niña, vuelvo a sentir todos esos miedos, y busco y rebusco la forma de afrontar eso y de transmitirle seguridad, pero es tan difícil explicar a un niño que el lobo a veces se escapa del cuento, cuando has intentado suavizar la historia miles de veces para evitarle un mal sueño...
besos
Me encanta, Ser y yo hemos visto a Terenci entre tus líneas. siento lo mismo, no lo veo duro, lo leo en plan catarsis, limpieza... Sguramente sin aquel "beso" no serías la mujer que eres hoy. Temo que todos hemos tenido un bofetón, un tropiezo, un te amargo, una ducha fría... que ha cambiado el rumbo. Yo una vez, querida, también me equivoqué de tren.
Creo que lo que más me gusta de escribir estos posts es que sirven para que casi todos os metais la mano en el pecho y... me encanta
Si Mari, pero duele que no veas....
Porque casi todo en lo que se tiene grandes expectativas (esas primeras veces de lo qeu sea) acaban siendo un churro? el primer beso, el primer polvo... baaaah... me ha gustado lo que has escrito, no me ha gustado que me ha hecho recordar aquel primer beso, tan poco glamouroso, tan poco tierno, tan baboso... me has hecho recordar muchas cosas menos el nombre del tio que me lo dió.
siento y presiento en ti una gran mamà, d las guerreras, d las d ven aquí y abrazos lentos... Gracias por tus palabras. Besos
a mi, la inocencia se la llevo mi prima, con mas tetas que su madre, cuando yo tenia 8 años una tarde de verano calurosa y amenazando tormenta.....despues....bueno, despues.....no se.
a mi la inocencia si es que la tenia se la llevo un instructor de campamento, pero ya lo has leido.....
Buf, mucho tiempo sin pasar por aquí y ya veo lo mucho que me pierdo. A mi este post me ha puesto un mal cuerpo que..., rediós. Pero un mal cuerpo que a la vez mola sentir porque remueve cosas, remueve y remueve despacito y sacas algo, sí, sí.. la mano en el pecho saca algo. Cenquiús Mari.
Un relato estupendo y con humor, como a mi me gustan; las cosas desenfadadas saben mejor. ¿Pergeñas una novela o es biografía?
Saludos y enohrabuena
uffff, yo tambien fuí tremendamente pava. Con 14 años aun jugaba con mis Nancys y prefería quedarme en casa viendo Candy Candy que salir con mis amigas. Y el primer beso fue tardío. Yo es que he sido tardía para todo, joder¡ Y me acuerdo perfectamente porque ese primer beso no se lo dí ni me lo dió el chico al que amé como una perra durante muchísimos años. El primer beso le pertenecía a él y se lo di a otro. En fin, la historia de mi vida. Besos guapa
Es curioso, todos conservamos dentro experiencias duras, desagradables, insatisfactorias que por una u otra causa se nos vienen a la mente en forma de recuerdo crucial y con la sensación de habernos marcado para siempre. Aunque queramos huir de ellas u olvidarlas no lo conseguimos. Como un tatuaje vital que no podemos borrar.
Yo tambien me acuerdo de aquellos cines. pero de los que me acuerdo estupendamente era de unos cines de verano, que Alfredo, mi padrino nos solia llevar. Digo solia, porque era el unico que por su profesión tenia en aquellos años un vehiculo propio. Hay que besos, y como disfrute por primera vez de aquellas playas de El lago azul. De los vuelos del desaparecido Cristopher Reeve con sus mallas azules.
Un saludo, y perdona mi tardanza, paro ha habido problemas muy serios, informaticamente hablando, que me ha mantenido alejado.
MSX
Aunque como ves mis recuerdos son mejores.
MSX
Te invitamos a que nos des tu opinión sobre el debate que tenemos abierto. Como profesional que trabaja en los medios de comunicación nos interesa mucho saber tu opinión sobre la manipulación informativa o sobre la falta de rigor informativo en muchos de los medios.Un saludo
como tú, siempre fui un romántico (con o sin saberlo) y bueno lo de puta también algo así entre vocación y gimnasia. recuerdo el cine, el asiento de atrás que siempre me estuvo prohibido, ni chico ni chica que se me acercara. el patito feo creció y si no hermoso resultó pintón. he practicado mucho desde entonces, demasiado, tanto que de tanto restregón he perdido la capa de romanticismo que una vez creí que me caracterizaba.
ahora con los miedos estoy en barbecho y veo cómo poco a poco crecen los sentimientos de nuevo sobre esta nueva piel
Vaya, qué duro... no sería el tiranosaurios rex que se salió de la pantalla... Imagino que Parqe Jurásico, ni verla, no?.
Y ya sabes el cuento de CAperucita, no? (el c..ñ.. lo tenía más grande que todo lo demás).
A Sevilla, cuando quieras, ya sabes.
Pues querida Mari, quién no ha vivido una experiencia similar a la tuya, siendo niña- mujer. Por eso yo llevaba un alfiler de viuda negra en el bolso, de esos con la cabeza negra de bola y si el otro era un guarro yo lo sacaba y lo clavaba como un estoque, se iban echando leches. Me acuerdo de mi hermana cuando íbamos al colegio andando por la mañanita y con menos de diez años las dos, se acercaron dos de esos y uno se le pegó a la boca. A poco más y mi hermana vomita, corrimos detrás de ellos y les dimos una somanta de palos con las carteras llenas de libros, debió doler lo suyo. Nos fuimos riendo tan contentas. Un placer saludarte.
Genial. Me has transportado a ese cine mugriento y he visto el ataque sexual del tiranosaurio... sin duda un contacto de amor tan desagradable como la piel escamosa de ese reptil. Lo bueno que con los años te convertiste en una víbora suave al tacto. El sexo tiene mucha sangre fría pero el amor evoluciona. Este fue un relato muy sexy y bien escrito, y se le nota tu marca pícara-bífida. felicidades guapa. Besos!!
Este relato es tremendo... Mari, planteatelo seriamente y escribe una novela. Tienes madera y de la buena.
Como siempre, me has transportado a ese cutre-cine de barrio y hasta he tenido el regustillo del beso del bestia ése que te "agredió"... En cuanto a la paja del parque con el cuento de la Caperucita... jajaja, insuperable. Parece sacado de una de esas novelas rosas del siglo XVIII, donde había sexo sin amor pero con vicioso ingenio y con ese elegante toque de crueldad nacarada.
Besos y un placer, como siempre.
Yo tengo la suerte de haber dado / recibido mi primer beso de una persona que hoy es un GRAN AMIGO.
Por lo demás, como sigo siendo virgen, casto y purísimo, pues no hablo
>:-)
Acabo de adoptar la palabra "Mctrévoras".
HOLA, que te tenía muy perdida, tíaaaaaaaaa
llevo erecto desde que te leí y ¿aun me tienes asi?, por favor culmínalo ya, escribe algo....
besos
¿Dieciocho días erecto? A eso hay que ponerle remedio: baja esa cremallera y comienza a contarme qué llevas en la cestita.
Felicidades guapa
UN BESAZO MU GRANDE PARA LA MAS....DE LAS QUE MAS... Y MAS....
http://es.youtube.com/watch?v=9XVgePdNrjU
Sólo la cocina francesa mezcla con tanto glamour lo salado con lo dulce. Me encanta descubrir en tu post y sus comentarios que todos, a cierta edad, fuimos unos reverendos pelotudos.
Anda guapa, actualiza ya, que te has quedado en el Jurásico, jajaja. Ya te vale, más de un mes, hasta yo, con la peineta, no he dejado de escribir. Besos.
estamos vagos con la coctelera, a ver si nos ponemos a escribir algo, vamos a tener que hacer otro post conjunto para motivarnos
eso de que usted se hizo zorra con el tiempo, déjeme decirle que no es así. Una ya viene con el gen del zorrismo. Lo que pasa es que lo descubre luego de un tiempo. Usted desde que nació ha sido una zorrita esperando el momento de salir de la madriguera. Se lo digo yo que desde el vientre materno he cometido todo tipo de tropelías. Besos
Hola Mary-Gayhe:))
Felices... taitantos (que decía Lina Morgan) con un día de retraso...
4x10 besos:))
No te puedo creer
Entre la Troma, el Xanadu, el MacTrevor y el macarra me he quedado loco jajaja
Te puedes creer que me paso algo parecido cuando era un niño viendo Halloween2?
jajajaja...de verdad...que bueno
Qué bien escribes jodía. Es una historia que nos hace evocar la amargura de nuestros propios momentos de inocencia perdida, pero tú la haces hermosa con tu estilo. Es una historia triste pero necesaria, como escribió Max, para que hoy seas cómo eres, pero sólo es un grano de arena más entre todas las experiencias que te han llevado hasta aquí. La tele se te queda pequeña.
¡Gracias! Y ahora, RUTIUS, dime quién eres?
Te prometo que te lo diré la próxima vez que te vea.
Besos
Guau! Me encanta!